domingo, 6 de marzo de 2011

La Maquina de la Escuela

La escuela del sistema, es la escuela de la obligación dónde todos deben acudir, dónde no se tiene en cuenta de qué contexto viene cada niño, ya que en esta escuela no existe las adaptaciones hacia los niños, sino que son los niños los que se adaptan a ella.

En esta maquina de la enseñanza, que es la escuela, no se adaptan a las diferencias, a la diversidad y todos serán tratados de la misma manera y donde la diferencia en vez de ser un beneficio dónde poder sacar tantos y tantos conocimientos de cada uno de los niños, se convierte en las barreras del progreso, en la diferencia con aquellos que pudieron adaptarse a tiempo y entrar en este maravilloso sistema. Estos que son rechazados son los “residuos” que serán considerados el día de mañana como los ignorantes y formaran aquella clase diferenciada y retrasada.
Aquellos adaptados, por desgracia, serán heterogéneos, perdiendo el poder de las diferencias y todos buscarán su propio interés, lujo y bienestar. Porque este sistema no enseña otra cosa que no sea la lucha de ser superior a tu vecino, mirar por encima del hombro a tu amigo y tener más poder que tu hermano. 



En esta escuela todo esta programado, pasando por un criterio de selección de contenidos a enseñar y como deben ser enseñados. Los maestros deben de conocer su papel y aquel que se salga de la línea tiene el riesgo de ser señalados por sus compañeros “acomodados” y será tachado como el “raro” que piensa que un mundo diferente es posible, corriendo el riesgo incluso, de perder su puesto de trabajo, porque el sistema ha enseñado a la perfección que aquel que es diferente es malo para los demás y por lo tanto debe de “desaparecer” de aquel lugar.

Los maestros son las marionetas del sistema los cuales “inyectarán” la educación y formación para el sistema gobernante, para que así no den lugar a los “desviados” que pueden poner en peligro la estabilidad del sistema, proponiendo ideas fuera de esta fábrica de alineación y que puede hacer que el rebaño despierte y salga a la calle todos unidos contra este sistema…
Pero eso sólo, son utopías.

Bienvenidos al teatro de la vida

Bienvenidos al teatro de la vida…
Presentamos al gran jefe que tiene en sus manos las cuerdas que nos hacen andar, pensar, sentir, en definitiva… vivir. 

 
Queridos espectadores, esas manos son el maravilloso “SISTEMA” al que todos estamos TODOS supeditados.
El maestro “buen elemento alineado” tiene el objetivo de enseñar aquello que quieren que enseñen, de la manera que debe y por supuesto, aquellos alumnos desviados y críticos respecto a la enseñanza serán aquellos que no superarán los objetivos y por lo tanto, deben de repetir curso hasta que no adquieran aquellos conocimientos que nuestro querido sistema propone como enseñanza.
Desde muy chicos, se enseña aquello que les interesa, aquello que hará que un cambio el día de mañana sea prácticamente imposible o cuanto menos…complicado, no se educa para generar alumnos críticos que el día de mañana puedan traer nuevas ideas, nuevos sistemas “reales de bienestar”, todo lo que tenemos a día de hoy no es el sistema de educación sino más bien es, la educación para el sistema.

Esta educación encaminada a la estabilidad del sistema, evitando posibles sobresaltos y apartando a aquellos incomprendidos que nunca encajaron en esta maravillosa fábrica que es la educación.
Pobre de aquellos niños, adolescentes, jóvenes y adultos que no llegarán a entender por qué este rebaño nunca despierta, no entenderán el por qué de este conformismo, el por qué de una “sociedad de bienestar para unos pocos y sin el bienestar de la mayoría”, el por qué del miedo de nuestra generación cuando ésta, por suerte, no la conocimos…
Sólo puedo deciros que feliz 1984 * (George Orwell)

Odio

Difícil es ser alumno hoy en día…
Es el sentimiento de la gran mayoría de los alumnos y no sólo en la escuela primaria, sino en todas las etapas educativas.
No me refiero que sea complicado porque aquello que se le exige sea algo demasiado difícil o fuera de las posibilidades. Hago mención más bien, a la posibilidad de realizar un aprendizaje basado en los auténticos intereses de los niños, un aprendizaje constructivista, dónde los niños sean los propios portadores de  aprendizaje y nuestro papel como maestros sea el de fomentar y guiar ese aprendizaje.


Sólo así podemos evitar generar el sentimiento que aparece plasmado en la viñeta, dónde tantos niños y niñas a edades muy tempranas en vez de disfrutar por el aprendizaje de algo novedoso para ellos, pasan malos ratos pudiendo convertirse en verdaderos retos y traumas muchos de los aprendizajes que se les obligan a realizar.

Debemos de hacer una educación construida y diseñada con y para el niño y, de esta manera no puede haber mejor arquitecto de conocimientos que ellos mismos.
Es algo natural, no hay ningún niño al que no le guste descubrir, que no le guste aprender, cada día que pasa aprenden de todo y en todos los lugares por donde pasan su diario. Ellos son los principales investigadores que existen y por ello se puede conseguir diseñar un aprendizaje basado en sus intereses y motivaciones. Siempre podremos llegar a cumplir los objetivos y contenidos ya que estos serán desarrollados a partir de los niños.

Debemos de conseguir que las leyes, ordenanzas, decretos, etc.  No estén para jodernos, para hacer de todo este maravilloso proceso de la educación un proceso de sufrimiento para los alumnos, debemos considerarlas como una herramienta de ayuda, que nos sirva de guía y siempre intentando adaptarla a todo el proceso en lo máximo posible pero, siempre sin olvidar que la educación va dirigida hacia los niños.

Presentación

Primer contacto con la maestra y como no puede ser de otro modo, conocerse es algo indispensable. El problema llega cuando sólo se da a conocer uno de ellos.
Porque conocerse es importante para estar cómodo, para “estar mejor juntos”. Es necesario cambiar este hábito que por desgracia, tienen tantos y tantos docentes… 



Los más pequeños llegan con la ilusión de que les conozcan, esto les trasmite seguridad consigo mismo y a la vez les da confianza con el adulto.
Sólo ofreciéndoles a los niños lo mismo que nos ofrecen ellos a nosotros, podremos hacer de toda esta relación algo natural, porque no olvidemos que los más pequeños a estas edades todavía no están invadidos por los prejuicios de esta sociedad, no son todavía resultado de la fábrica que los alienará y encajaran perfectamente en el sistema.

Necesitamos docentes con vocación, dónde ese “¡BIENVENIDO! Ahora vamos a presentarnos” sea verdadero y que no produzca la decepción, así como el alejamiento que genera en el niño la corta y fría presentación de la maestra.

Sólo con maestros y maestras con ilusión y ganas de trabajar, sabiendo que cada niño viene de su casa, cada uno de un contexto diferente, con sus alegrías, motivaciones y penas... podremos generar alumnos que se sientan a gusto con la compañía del docente y ver en él, alguien en quién confiar, alguien que todo lo que le proporcionará será beneficioso para él y dónde cada mañana ese abrazo a la maestra se convierta en una enorme sonrisa.