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martes, 14 de junio de 2011

Y con él, ¡ya están todos!


Para el niño llegar a la escuela supone una nueva oportunidad para poder contar aquello que hizo, a lo que juega o aquello que experimentó en la tarde del día anterior y que tantas ganas tiene de compartir. El niño llega con ganas de contarle aquello que le ilusiona a la maestra, para compartir con ella sus experiencias, ya que para el niño “su seño” no es una docente, sino una amiga en la que puede confiar y quiere que entienda porque hoy está más feliz, triste, aburrido, excitado...

Todo esto se va por tierra cuando al llegar a la escuela, día tras día, ve como su señorita sólo le preocupa que lleguen uno y cada uno de los niños que forman su aula, sin importarle el cómo vienen de sus casas, preguntarles como le fue ayer, que hicieron...
A los docentes se le olvidó que cada niño es un mundo y cada día, atraviesan un umbral diferente, que les afecta para bien o para mal. El niño no queda neutro ante nada, no queda pasivo ante las experiencias que día tras día va recibiendo.


El niño necesita aquello que espera y confia que le ofrecerá su amiga la maestra, no espera el mismo saludo para cada uno, porque no todos somos iguales, algunos les valdrá una simple mirada, a otros les valdrá con el golpecito en la espalda, otros necesitarán varios abrazos y otros necesitan ser escuchados.

martes, 7 de junio de 2011

Creatividad, ¿dónde estás?


Como ya vimos en la entrada anterior... si desaprovechamos aquello que tenemos delante, que lo vemos con nuestros propios ojos, ¿cómo vamos poder ver? Todo aquello que los niños son cacapaces de darnos, el poder de su imaginación...

Si fuesemos capaces de bajarnos a su altura y construir con ellos ¡cuánto ganaríamos! El comportamiento docente hace que sea tan difícil escucharles, creer que tienen algo importante que aportar a los demás, que al final siempre terminamos creer que, es mejor hacer lo que el docente sabe, porque el tiene unos estudios y eso ya... parece ser suficiente.

Si escuchasemos a los niños, se sentirían partidiarios de su propio aprendizaje, responsable del mismo y así estarán mucho más motivados para su proceso de enseñanza-aprendizaje.
Con el poder de su imaginación, obtenemos la rica creatividad que por desgracia, va desapareciendo poco a poco, a medida que los niños van creciendo y... vaya ironía, ¿no?

Los niños son “máquinas creativas” que a medida que crecen van perdiendo esa capacidad, cada vez más previsible, hasta el punto de desarrollar la terrible y frustrosa frase “yo no sé hacerlo o no se me ocurre nada” cuando el profesor después le pide que realice por SI MISMO Y SIN AYUDA DE NADIE una tarea o actividad. 
Lo lógico sería que los niños a medida que crecen fuesen más y más creativos e independientes en sus tareas, pero como no trabajamos su imaginación, ya que tienen que seguir las directrices de un docente, sólo trabajamos la dependencia de un maestro que le diga qué tiene que hacer y cómo tiene que hacerlo.

Por favor, escuhemos y construyamos juntos. Una educación entre todos es siempre más completa y siempre ayudándonos de los más pequeños que saben mucho más sobre las inquietudes y necesidades de la infancia que cualquier libro de texto o normativa impuesta desde arriba.

domingo, 5 de junio de 2011

Aprendiendo para siempre


Aunque no quiera lo veo, veo cada día que desaprovechamos los recursos más cercanos, los más próximos, aquellos que siendo vecinos de nosotros, de nuestro día a día no utilizamos para nuestro proceso de enseñanza-aprendizaje.

Los maestros y maestras se sienten orgullosos de dar las clases como siempre, donde ellos están por encima de sus alumnos y por medio de una enseñanza directa creen que sus alumnos aprenden aquello que están pretendiendo enseñar.


Muchas veces, tenemos los medios delante para propiciar un aprendizaje experimental a los niños, con el encuentro directo con aquello que se quiere aprender y enseñar, pudiéndonos valernos de esos recursos para desarrollar un aprendizaje significativo y sin embargo, son muchos los docentes, que siguen trabajando siguiendo un guión, un esquema que les viene dado. Pareciendo que si hacen algo novedoso, diferente, les fuera a pasar algo, como si ser rompedor fuese malo.
Pero no es sólo la sensación de ser raro en el nuevo aprendizaje, sino también que ofrecer un aprendizaje significativo, implica mucho esfuerzo, hay que cambiar todo el planteamiento, moverse... básicamente hay que trabajar y mucho para hacerlo bien. La cosa se complica cuando la vocación brilla por su ausencia, haciéndo de este maravilloso trabajo un simple trabajo donde dar clases es igual a cualquier otro trabajo. Tenemos que trabajar duro, hacer de todo este proceso algo complejo que implique esfuerzo por nuestra parte ya que como dice una amiga mia, “nadie nos dijo que ésto fuera fácil”.


Tenemos que evaluar todo aquello que el contexto y el entorno nos puede proporcionar, valernos del medio puede ser mucho más util que el “libro gordo de Petete”. La observación directa sobre aquello que se aprende es un instrumento que no podemos dejar pasar, porque como se dice... “vale más una imagen que mil palabras”, a lo que podemos decir, una sensación experimentada es mucho más fuerte que cualquiera de los textos e imagenes que haya en todos los libros de textos que existan.

lunes, 23 de mayo de 2011

¡Tenemos que jugar!


El niño debe disfrutar plenamente de juegos y recreaciones, los cuales deben estar orientados hacia los fines perseguidos por la educación; la sociedad y las autoridades públicas se esforzarán por promover el goce de este derecho.

Es un párrafo extraído del cápitulo 7 de los derechos del niño donde jugar más que ser un derecho, es una obligación.
Los niños al igual que los adultos tienen una serie de derechos que deben ser respetados al mismo nivel que cualquier otro u otra persona. Nunca hay que olvidar que por ser niños no se deja de ser persona ni se deja de tener voz.




Muchas veces parece que a la educación se le olvida que por encima de todo son niños las personas que tienen delante, y como tales, el juego es su mejor compañero para el aprendizaje.
Se le olvida... porque los docentes sólo piensan en cumplir y conseguir todas las áreas y contenidos que aparecen en el curriculum de la educación infantil, ya que “eso realmente si es importante”...

En esta educación no es importante que los niños sean niños y vengan con ganas de jugar, con ganas de aprender por medio del juego y poder abordar muchísimos aspectos que aparecen en el maldito documento que todo lo decide...
Aquí lo que cuenta es, que cada niño salga cada día lleno de fichas coloreadas y de trabajos por hacer, para demostrar a papá y a mamá todo lo que sabe, porque la escuela hoy en día ha pasado a ser un enorme escaparate para ver como los niños son capaces de cargar increíbles mochilas con deberes para toda una tarde y así, perder esa parte de inocencia e ilusión que trasmite el juego.



Quizás la culpa es del sistema, de las exigencias de los que están “por arriba” a los que sólo les interesa rellenar y completar todas las tareas para la fecha. A la escuela no le interesa que un niño aprenda o no, no se preocupa si su estilo de aprendizaje es el adecuado, sólo quiere demostrar que todos los temas fueron dados y que sus niños saben mucho porque... “¡fijate cuantas cosas han hecho!”

Maldigo al olvido que parece que eclipsó a tantos y tantos adultos haciéndoles olvidar que ellos tuvieron una infancia y en ella disfrutaron y aprendieron.

Escuela y familia unidas

No podemos aspirar a una educación adecuad y de calidad si no conseguimos que vayan de la mano las principales influencias que el niño recibe.

Escuela y familia deben construir unidos y siempre en el mismo sentido para poder conseguir que el niño avance siempre por el mismo camino. Por qué... Cuántos niños y niñas se sienten perdidos y desorientados porque en su escuela le dicen una cosa y en su casa le dicen otra o... más directamente, en su casa ignoran su proceso enseñanza-aprendizaje.
Ser maestro, profesor, docente implica algo más que saber cómo dar clases, significa educar a los niños, a los compañeros de trabajo e incluso a la familia y... por supuesto, saber escuchar críticas, así como, saber rectificar siempre para mejorar. No por ser maestro se es superior a nadie, ni a los niños ni a las familias. Entre todos formamos una mejor y más completa educación hacia los niños y siempre haciendo llegar a acuerdos entre todos.
La interacción entre padres y maestros se hace imprescindible para el desarrollo intelectual, afectivo y social de los niños y niñas. Necesitamos una comunicación directa y un trabajo conjunto para un desarrollo óptimo de los niños. Para ello, tenemos que exigir el esfuerzo de la familia, como de la escuela para conseguir la formación integral del niño en su máxima expresión.
 
Los niños de hoy en día tienen muchas fuentes de información (televisión, internet...) que les influyen y moldean cada vez a edades más tempranas. Por eso se hace imprescindible a día de hoy, con más urgencia que nunca, la necesidad de cooperación entre familias y centros escolares para caminar en la misma direción, en esto tan importante, que es la educación.

lunes, 16 de mayo de 2011

Escuchemos a los niños

Cuando los niños dicen “¡Basta!” es el título de uno de los libros de Francesco Tonucci; en él, se recalca la importancia de dar la palabra a los niños y escucharles.
El niño es un ciudadano más y tiene derecho a ser escuchado y tener algún representante que defienda sus derechos.
Por eso, en medio de este mundo inhumano, el niño tiene que “echar cara” y hacerse valer. Tiene que luchar para jugar porque al parecer se nos olvidó que jugar es uno de los derechos del niño.


Por medio de la “Ciudad de los niños”, otro de los libros de Frato, se muestra la importancia de hacer una ciudad para los  niños, construida y pensada para ellos, porque una ciudad para la infancia es una ciudad para todos, un lugar sin peligros dónde adultos y ancianos pueden convivir perfectamente.

Poco a poco, parece que la idea de Frato está teniendo cabida en más lugares de este mundo, zonas de América latina, América del Sur y Europa están haciéndose eco de su idea. En España, tenemos la suerte de ver inicios y proyectos de ciudades para los niños, que sin ser exactamente iguales a la idea de Frato, sí por lo menos, son espacios para los niños, su imaginación y disfrute.


Por desgracia, cada vez son menos los niños que juegan en las calles (¡y cuánta falta que hace en este mundo!), fruto de la aparición de las tecnologías, que parece que hacen de los niños personas incapaces de divertirse sin tener delante una pantalla y un mando con botones en sus manos. Esto, unido a unos padres que cada vez son más y más protectores, fruto de la inseguridad de las calles y soledad de las mismas, harán que el día de mañana los niños no aprendan de su barrio, no disfruten de sus rincones, ni conozcan a sus propios vecinos…

Son los adultos lo que crean este miedo y enseñan la calle y el barrio como un lugar peligroso y aburrido. ¿Por qué?

Creo que esta idea está ligada a muchos factores, entre los que destacaría:

-          “Alzheimer generalizado”: parece que a los adultos  se les olvidó que cuando ellos fueron pequeños, tuvieron la suerte de “criarse” y educarse en la calle.

-          Consumismo como principal valor: tener y tener, ese es el mensaje de muchos padres hacía sus hijos. Si tienes muchísimas cosas para jugar en casa, ¿para qué quieres ir a la calle?

-          Televisión: vidas rutinarias, dónde la televisión es el trasmisor de noticias y mejor compañero de los padres, hacen de ella la reina de la casa, haciendo que muchos niños queden enganchados a ella.

-          El hogar como único espacio que trasmite seguridad. Lo que hay afuera de él, es incontrolable para el adulto y por lo tanto, peligroso.

-          Sociedad más global y a la vez… más individualista. No son pocos los padres que prefieren que jueguen sus hijos entre ellos en casa y además que no se junten con otros niños (por no hablar de no juntarse con otros niños de otras “razas”).

En definitiva, no podemos dejar que las ciudades y pueblos sean para el adulto y su mejor compañero (el coche) sea el capataz de todas las obras y construcciones de las ciudades. Tenemos que conseguir una ciudad con más parques, plazas, grandes aceras y zonas “rurales, naturales” con menos zonas para aparcar, parkings, grandes carreteras.
Porque los niños, son sinónimo de paz, de igualdad, de cooperación, de humanidad, de ilusión, de vida… tenemos que escucharles siempre y hacer junto a ellos, nuestra ciudad.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Tik Tik Tik y la vida sigue igual...

Avanzan las tecnologías, los medios de comunicación, pero… ¿y la enseñanza?
Pasarán los años y todo seguirá igual, los niños sentados, callados y haciendo sólo lo que se les manda, pero con la llegada de los centros TIC, ¿Qué va a pasar?
Solamente conseguiremos que los niños engorden algo más, ya que ni siquiera se levantarán a sacar punta a los lápices.


Siempre intentamos estar a la última, no quedarnos atrás y quizás estos nuevos recursos TIC nos deceleren otros niveles (pérdida de diálogo, interacción con el profesor y con los iguales…)  Todo ha evolucionado pero en la educación se siguen haciendo las mismas atrocidades que antes, sin renovar aquello que más lo necesita como son las formas de dar las clases o más bien, las maneras de hacer partícipe al alumno de su propio desarrollo y aprendizaje.

El recurso del ordenador y de Internet, debe estar presente y es una herramienta muy útil para desarrollar aprendizajes más globalizados, pero si se le sigue dando el mismo uso que a las antiguas clases magistrales y tecnocráticas de antes, pocos avances vamos a conseguir.

Según mi test... no vales.

Cuando tenemos que tratar a los niños como lo que son, no lo hacemos y cuando debemos de recordar que son niños y por eso se comportan de esa manera, tampoco.


Los niños aprenden y lo hacen mejor si se trata de una manera significativa, propia, haciendo suyo ese aprendizaje.
Si a los infantes, los tratamos como adultos haciéndoles “test de inteligencia” orales dónde el cariño brilla por su ausencia y el niño se encuentra a un señor que no ha visto nunca y le grita pidiéndole que eleve la zurda… no creo que se consiga conocer su capacidad intelectual.
Así sólo lograremos que a la primera de cambio estemos poniéndole etiquetas, haciéndole ver que necesita refuerzo en un aula especial,  provocándole al niño daños irreparables al encontrarse éste en la etapa de mayor aprendizaje y creando nosotros mismo obstáculos para ellos y su aprendizaje.
Considero que por lo pronto, sería más conveniente que estos tipos de test sean llevados por la maestra o profesor, pero no por una persona ajena que no brinda cariño al pequeño y que viene con la idea precocinada de encasillar y poner una marca en un papel que puede determinar el futuro desarrollo del niño.
Los docentes que trabajan con el niño, ven sus niveles más desarrollados y aquellos que están un poco más insuficientes. Ellos son los que por medio de los procesos de enseñanza y aprendizaje, con cariño, afecto y motivación crean en los pequeños las capacidades para su correcto desarrollo. Quizás un test hecho por psicólogos pero realizado por docentes sea la más correcta de conocer los diferentes niveles que pueden alcanzar (de manera que los propios niños no sepan que están sometiéndose a una prueba)
Por otra parte, como opinión personal sobre los test, considero un gran error encasillar a los niños de esa manera y sobretodo, cuando no se consigue más que una simple respuesta racional, pasando por alto el estado emocional, la motivación, así como el proceso de enseñanza que recibe. Quizás muchos niños no están en los niveles que se supone que debieran tener y esto se deba a una mala práctica por parte del personal docente.

Vamonos de excursión

Los niños siempre van a la escuela con experiencias vividas, han experimentado viajes  con sus familias a diferentes lugares y seguramente no lo habrán hecho tan derechos, alineados, uno detrás del otro…
Son niños, pequeños e inocentes pero no son tontos. Saben más de la vida de lo que nosotros pensamos y… si queremos ir de excursión por el barrio, los niños saben que deben tener cuidado con los coches, porque ellos, mejor que nadie, saben que la ciudad a día de hoy está construída en torno a los vehículos. Por ese motivo los niños no han tenido más remedio que adaptarse, y para sobrevivir deben jugar y experimentar en su medio más cercano con mucho cuidado.
Los infantes quieren sentirse libres, mirar hacia donde les llame la atención, no quieren tener la responsabilidad de no perder de vista el cogote del compañero que está delante, quieren ser independientes y con actitudes como esta, sólo conseguiremos niños con dependencia de una mano y de ver el pelo del compañero que tiene delante.

Una excursión es una fiesta de exploración y los niños la esperan ansiosos. Sin embargo, si  le privamos de ella, sólo conseguiremos que caigan en la decepción y desilusión para próximas excursiones.
Ya tienen bastantes días en clase para observar y apreciar el precioso pelo de su compañero. En las excursiones no tenemos que descuidarnos ni un solo segundo, pero no por ello vamos a encadenar a los niños unos con otros. Si el problema es el miedo a que pueda pasar algo, la solución no es ir cogidos de la mano, sino un mayor número de acompañantes así como trabajar más las salidas.
Un niño libre, en la aventura personal de una excursión, aprecia aquello que más le llama la atención y guarda en su memoria aquello que ve y experimenta para siempre (aunque parezca insignificante).

domingo, 8 de mayo de 2011


Hola amiga pared, ¿cómo estás hoy?
Hoy en clase nos han dicho que tenemos que escribir una carta a nuestro amigo y yo he pensado en ti.
Gracias por estar siempre conmigo, devolviéndome la pelota y siendo siempre fiel, puntual cada tarde.
Gracias también por ayudarme a contar.



Un amigo no necesariamente tiene que ser un humano. Un amigo puede ser un perro, una cobaya, un peluche, una pared… y eso los niños lo saben. Saben que aquella persona, animal o cosa, que le proporciona compañía, que le da seguridad y satisfacción, se convierte en su fiel compañero.

A los docentes estas reflexiones y experiencias de los niños, nos ayudan a conocer el por qué de estas relaciones amistosas; quizás el niño tenga problemas para relacionarse con los demás, puede que sea autista, que no se sienta integrado en el grupo…
Mediante sus juegos, los niños nos muestran sus secretos, y nosotros, observándolos y colaborando con ellos podremos conocerlos mucho mejor. 

Os dejo un vídeo sobre Charlie Brown (Snoopy) y la dependencia a su "mantita".

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viernes, 22 de abril de 2011

Buscando los intereses de los pequeños

Cuando la educación y la enseñanza sólo miran el interés del adulto, cuando sólo siguen los guiones puestos por el sistema que nos domina, cuándo lo importante es abarcar dichos temas y terminarlos antes de que lleguen las vacaciones para que papá y mamá vean que sus hijos hacen cosas en la escuela, cuando lo que se enseña queda desfasado a los intereses de los niños, entonces es cuando empezamos a crear niños y niñas desmotivados, aburridos y deseando que llegue el final de la clase para salir de aquella clase que tanto les aburre.

Con una metodología constructivista, todas estas frustraciones serán eliminadas o por lo menos reducidas. No podemos conseguir que todos estén igual de involucrados y motivados, pero sí, que se sientan parte de su propio proceso de enseñanza-aprendizaje.
Utilizando los intereses de los niños, podremos abarcar diferentes temas y siempre podremos buscarle conexión con aquellos aspectos que “debemos” de dar. Trabajando por proyectos siempre podremos sacar adelante sus inquietudes y hacer del aprendizaje algo significativo y experimental, dónde el niño disfruta de todo el proceso.
… y eso es lo más importante…

lunes, 18 de abril de 2011

Profesores tecnocráticos


Esta escena no es tan lejana, como me hace ver Frato en la viñeta.
Y digo esto, porque yo como alumno de primer grado de la carrera de Educación Infantil, tuve una experiencia similar con una actividad que se realizó en clase. Una de mis compañeras ante un actividad que se mando hacer, dónde por fin se nos dio libertad (no había ningún guión o plantilla dónde desarrollarlo), ella empezó a preguntar “pero… ¿qué elijamos nosotros?,  ¿cómo se hace?”
La pregunta se empezó a repetir por toda la clase, la gran mayoría de mis compañeras y compañeros no sabían que realizar ante la propuesta de la maestra. También es verdad que esto ocurrió, porque nuestra “querida instructora” (le digo instructora, porque es “de las antiguas” en el estilo de enseñanza y creo que el nombre de profesora o doctorada le viene muy, pero que muy grande) nos trata de las maneras más tecnocráticas que he visto en mi vida. Somos setenta alumnos, todos sentados, unos detrás de otro y simplemente tenemos que copiar lo que esta mujer dicta, porque en esto consiste esta clase, en un dictado de una hora.
La suerte es que con la edad y la experiencia buscamos estrategias para que no todos estemos copiando lo mismo y resoplando cada vez que terminamos un párrafo.
Mis compañeros y yo compartimos los apuntes y así sólo copiamos uno cada día, así cada día de dictado el otro u otros pueden aprovechar para realizar algo que si sea de nuestro interés.  Por ejemplo, ahora mismo, mientras esta mujer está aquí hablando, hablando y sin parar de hablar, yo aprovecho para realizar mi crítica de esta viñeta y denunciar que a día de hoy, a niveles de universidad, esta viñeta refleja no una sola realidad de la primaria, sino a todos los niveles de la enseñanza.


Uno de los problemas está siempre en la dificultad que muestran algunos docentes en ponerse al mismo nivel que sus alumnos, siendo a veces incapaces estos de igualarse a ellos y realizar un aprendizaje entre todos, contando con la participación del niño y teniendo en cuenta sus ideas, opiniones y formas de realizar las cosas.
Porque si privamos de la libertad, creatividad y motivación para la enseñanza a los niños, lo único que vamos a conseguir es hacerlo más “inútil”, haciendo que la realización de sus tareas y trabajos, se conviertan en un suplicio para el infante.
No debemos de construirle el camino al niño de su aprendizaje, nuestra labor sólo está en poder ayudarle y guiarle por su camino propio y personal. El niño desarrollará mayores capacidades de autonomía y ganará confianza en sí mismo.
Por eso he querido utilizar el ejemplo de una de mis profesoras de universidad, que “en teoría nos enseña a enseñar” y lo hace de la misma manera que se refleja en la viñeta, consiguiendo así que seamos el niño frustrado del final de la viñeta cuando tengamos que ponernos delante de los más pequeños.

El mundo ¿es mierda?


Todo en este mundo es una mierda, así lo cree el niño y si es así, es porque todo lo que hace el niño, toca o prueba está prohibido… es caca.
Sólo conseguimos que el niño, le coja asco a este mundo que lo ve lleno de mierda y donde, haga lo que haga, el adulto estará ahí para advertirle de aquello que no debe tocar o hacer.

El niño experimenta y descubre todo su alrededor, de la mejor manera posible, por medio de sus sentidos. El contacto directo con todo lo que le rodea le ayuda aprender que es cada cosa y ellos por si solos, serán capaces de discriminar que se puede o no coger, que se puede llevar a la boca.
El adulto debe de ayudar y cuidar que el niño no corra peligro en aquello que toca o se mete en la boca, pero sólo eso. Guiándole y explicándole el porque no se debe coger eso o no puede comer tal cosa, ayudaremos a los pequeños a diferenciar y a categorizar.
Nuestra tarea como adultos es ayudar al niño a descubrir su mundo, pero siempre dejándole a los infantes ese pequeño espacio,personal y privado dónde se encuentra él solo con su mundo.

domingo, 10 de abril de 2011

Juguetes imaginados


Una escoba se convierte en su caballo y la gorra del abuelo pasa a ser su casco guerrero para protegerse de las piedras que caen por la ladera del castillo, a donde va en busca de la “llave mágica” que está en el cofre custodiado por un gigante que duerme plácidamente y que no debe despertar si quiere conseguirla.
Para ello se quitará sus botas de acero (zapatillas de estar por casa), para no despertarlo (al gigante), llegando así a la mesita de noche de su padre, dónde está tan preciado tesoro.
Lo había conseguido, tenia las llaves de la tienda de papá, la cual abre una tienda de “chuches” y por eso es mágica la llave, porque abre un lugar lleno de sabores y olores.



Los niños no necesitan de materiales perfeccionados, elaborados y comprados en la juguetería (o el chino), para poder jugar e inventarse sus historias...
Con estas viñetas estamos dándoles, desde “nuestro cariño” (porque queremos lo mejor para nuestros niños), valores acerca del consumismo.
El niño por tener mejores juguetes, no significa que vaya a disfrutar más, más bien suelen tener un efecto contrario. Los juguetes suelen frenar la imaginación del niño, ellos se adaptan al juguete y entienden sus límites.
El caballo de verdad, de madera, le proporcionará nuevos movimientos motrices, pero no le permitirá avanzar por casa. 


El punto más negativo de este tema es el aspecto consumista, nuestra sociedad tiene un gran problema en este sentido y regalándole al niño espadas nuevas cuando la anterior estaba perfectamente y comprándole juguetes para cada cosa, sólo conseguiremos que el pequeño aprenda que tiene que comprar y comprar, para abarcar el mayor número de objetos para poder realizar su vida, pudiendo hacer así, más cosas.

jueves, 31 de marzo de 2011

Los niños observan y... ¡Aprenden!


No existe mayor aprendizaje que el significativo para el niño. 
Aprenden de aquello que vivencian, experimentan y observan. 

No podemos pretender que los niños aprendan ciertas cosas y comportamientos, cuando nosotros mismos no predicamos con el ejemplo. Cuando le pedimos que confíen en los demás y son los padres y madres, los primeros que les dicen a sus hijos, “no te acerques a los extraños”, “no te juntes con el hijo del vecino”, “no hables con el de la tienda de la esquina que es muy raro”, etc.

Los padres siempre, tienden a “sobreproteger” a los hijos, impidiéndoles muchas veces a desarrollar su autonomía, sólo consiguiendo niños con una fuerte dependencia de sus padres y antisociales.
El niño se siente encerrado en su casa, detrás de aquella puerta, hay un mundo que le encantaría tener la posibilidad de conocerlo pero, tanto tiempo viviendo en su único espacio, les hace temblar con sólo la idea de realizar una aventura exploradora por su barrio.

Por favor, no educar para las diferencias


Porque nos empeñamos en marcar la diferencia, porque somos nosotros mismos los que establecemos esas barreras que nos hacen la vida más difícil, porque naciendo libres y naturales, aceptamos ponernos nada más que obstáculos en la vida y no sólo a nosotros, sino a todos. Nada más nacer, a los más pequeños que acaban de llegar, ya estamos poniéndole esa diferencia con los colores, juegos, juguetes, cuentos e incluso canciones.
Y… ¿por qué?, porque así se le antojó la historia, de catalogar a la mujer, a la niña, como el sexo débil, aquel sexo que sólo podía aspirar a cuidar de una casa, de sus hijos y tener la comida puesta a la hora de vuelta de su marido.

Nosotros futuros docentes tenemos mucha fuerza para poder eliminar esas diferencias, porque si nos comportamos como la madre de la viñeta, estamos clasificando, limitando, diferenciando y eso sólo llevará a establecer los límites desde la infancia y saber desde ese momento hasta donde puede llegar, por el simple hecho, de haber nacido mujer.

¿Cómo podemos solucionarlo?
Es bastante sencillo, sólo necesitamos eliminar mentes retrogradas y el machismo de nuestros días y, lo más fácil de nuestra tarea es que los destinatarios, son un folio en blanco, libre de prejuicios, que no entiende de diferencias, sólo los adultos serán los culpables que un niño de 5 años pudiera decirle a su amiga que no puede hacer “tal cosa” porque es mujer.

Pero si alguien tiene fuerza para quitar de raíz el machismo, es la propia mujer. Os tenéis que hacer querer, no conformaros, no siendo sumisas, no aceptando las reglas que “el macho alfa” quiere mantener para seguir teniendo su reinado, dónde la mujer es su criada. La madre de la viñeta, es la que impide jugar a los “vaqueros e indios” y es ella la que acepta esa diferencia, aún sabiendo lo que le va a limitar.
Sois ustedes las mujeres, aquellas que tuvisteis “cojones” para sacar este país adelante cuando lo tuvo más difícil, en aquellos años de guerra, las que cuidabais y llevabais adelante toda la familia. Con esa lucha diaria contra todo, la pobreza, la soledad, el machismo y siempre pensando, cómo poder llegar a fin de mes y que nunca les falte el pan a sus hijos.



Los adultos nos empeñamos en salvar esos fallos después, con campañas de igualdad, con números de atención al maltrato (cosa que me parece correcta y por desgracia, muy necesario) pero quizás deberíamos de pensar el ¿por qué? se llega a esa situación. Quizás una educación  por parte de todos los estamentos de la sociedad, que no marque esas limitaciones a lo que ellos consideran diferentes (mujeres, inmigrantes, etc.), sean los culpables de esos futuros machistas, maltratadores, racistas…

Debemos educar para la igualdad, sin menospreciar o crear diferencias por el simple hecho de que otra persona sea mujer, africano, chino, síndrome down, autista… porque seamos como seamos, tengamos las excepcionalidades que tengamos, por encima de todo somos todos PERSONAS.


viernes, 18 de marzo de 2011

Un cuento


Érase una vez que se era, dónde la educación era un proceso horroroso, dónde los niños pasaban realmente momentos traumáticos dejándoles huella para toda la vida.

Había maestros y profesoras que no se adaptaban a las necesidades de sus alumnos, su objetivo era únicamente llegar a fin de mes, cobrar sus respectivos sueldos y así llevar a cabo las deseadas vacaciones que esperan con más ansias que los propios alumnos.
Los docentes eran el filtro de un sistema, dónde la innovación estaba prohibida, dónde los niños que mantenían su naturalidad, protestando, haciendo miles de preguntas y exigiendo respuestas, eran encaminados al reino del mutismo, porque aquel que se saliera del rebaño, era silenciado.

Al final, sólo se conseguía jóvenes y adolescentes callados en sus clases, con miedo, dónde una posible pregunta del docente, hacía que estuvieran nerviosos, creando en muchos de ellos vergüenza por dar una respuesta no aceptada por el profesor. Así, poco a poco, se iban conformando con maestros que sólo “sueltan el royo” ya que se habían acostumbrado a escucharles y si tenían que participar sólo lo harían utilizando las premisas que fuesen aceptadas por ellos.


Los docentes no permitían ningún tipo de crítica y menos si era recibida por parte de los infantes, los cuales no eran dignos de criticar la labor de su trabajo, de cómo daban sus clases, como era el trato ofrecido hacia ellos, porque al fin y al cabo, ellos sólo son simples niños.

Fueron felices y el equipo de maestros comieron perdices porque cada final de curso, todos habían dado clases magistrales y su esfuerzo era recompensado con unas increíbles vacaciones en la playa.

...lo triste, es que este cuento, es bastante real...

miércoles, 16 de marzo de 2011

¿Un sumando?

Si es que a mí eso... no me gusta, porque yo ayer con mi primo vimos en el parque un perro escarbando y en el “boquete” que había hecho, apareció ¡una moneda! Pero no era un euro “ni ná de eso” por lo visto dijo el abuelo de Luis, que estaba allí por el parque que aquella moneda de plata eran ¡25 pesetas! y nos dijo que antes de estar los euros había una moneda más fina que la de ahora y por lo visto se llamaban pesetas. También nos dijo que si la peseta volviera no habría esto de la crisis que tanto preocupa a mis papás… en fin que, querido maestro, yo no sé lo que es un sumando.



Tenemos que luchar por una educación basada en los intereses del niño, partiendo de sus ambiciones. No quiero decir que nos olvidemos de toda las normativas vigentes que regulan el sistema educativo, nada de eso, si realmente queremos, trabajamos y conseguimos motivar a los niños podemos abarcar todos los aspectos que aparecen en el currículo, así, guiando a los niños por medio de sus intereses podremos llegar a todos esos conceptos y contenidos.
No existe otra forma mejor que un aprendizaje constructivista, dónde nosotros seamos los que nos adaptemos a cada niño, escuchándolos y haciendo que cada una de las diferencias entre ellos sea un instrumento valiosísimo para utilizarlo en clase y valernos de ella para poder enriquecernos entre todos.
Debemos ofrecer a los pequeños un aprendizaje cercano y significativo donde el niño haga de ese aprendizaje algo suyo y se entusiasme. Un aprendizaje que pueda disfrutarlo y no le suponga un trauma o dificultad que superar porque el sistema educativo así lo exija.
Por favor, luchemos por una educación construida, teniendo en cuenta siempre al más pequeño y dándole las oportunidades de disfrutar con este maravilloso proceso de desarrollarse como persona, ya que a nosotros por desgracia (por lo menos una gran mayoría) nuestra educación tecnocrática nos la arrebató.

domingo, 6 de marzo de 2011

La Maquina de la Escuela

La escuela del sistema, es la escuela de la obligación dónde todos deben acudir, dónde no se tiene en cuenta de qué contexto viene cada niño, ya que en esta escuela no existe las adaptaciones hacia los niños, sino que son los niños los que se adaptan a ella.

En esta maquina de la enseñanza, que es la escuela, no se adaptan a las diferencias, a la diversidad y todos serán tratados de la misma manera y donde la diferencia en vez de ser un beneficio dónde poder sacar tantos y tantos conocimientos de cada uno de los niños, se convierte en las barreras del progreso, en la diferencia con aquellos que pudieron adaptarse a tiempo y entrar en este maravilloso sistema. Estos que son rechazados son los “residuos” que serán considerados el día de mañana como los ignorantes y formaran aquella clase diferenciada y retrasada.
Aquellos adaptados, por desgracia, serán heterogéneos, perdiendo el poder de las diferencias y todos buscarán su propio interés, lujo y bienestar. Porque este sistema no enseña otra cosa que no sea la lucha de ser superior a tu vecino, mirar por encima del hombro a tu amigo y tener más poder que tu hermano. 



En esta escuela todo esta programado, pasando por un criterio de selección de contenidos a enseñar y como deben ser enseñados. Los maestros deben de conocer su papel y aquel que se salga de la línea tiene el riesgo de ser señalados por sus compañeros “acomodados” y será tachado como el “raro” que piensa que un mundo diferente es posible, corriendo el riesgo incluso, de perder su puesto de trabajo, porque el sistema ha enseñado a la perfección que aquel que es diferente es malo para los demás y por lo tanto debe de “desaparecer” de aquel lugar.

Los maestros son las marionetas del sistema los cuales “inyectarán” la educación y formación para el sistema gobernante, para que así no den lugar a los “desviados” que pueden poner en peligro la estabilidad del sistema, proponiendo ideas fuera de esta fábrica de alineación y que puede hacer que el rebaño despierte y salga a la calle todos unidos contra este sistema…
Pero eso sólo, son utopías.