viernes, 22 de abril de 2011

Buscando los intereses de los pequeños

Cuando la educación y la enseñanza sólo miran el interés del adulto, cuando sólo siguen los guiones puestos por el sistema que nos domina, cuándo lo importante es abarcar dichos temas y terminarlos antes de que lleguen las vacaciones para que papá y mamá vean que sus hijos hacen cosas en la escuela, cuando lo que se enseña queda desfasado a los intereses de los niños, entonces es cuando empezamos a crear niños y niñas desmotivados, aburridos y deseando que llegue el final de la clase para salir de aquella clase que tanto les aburre.

Con una metodología constructivista, todas estas frustraciones serán eliminadas o por lo menos reducidas. No podemos conseguir que todos estén igual de involucrados y motivados, pero sí, que se sientan parte de su propio proceso de enseñanza-aprendizaje.
Utilizando los intereses de los niños, podremos abarcar diferentes temas y siempre podremos buscarle conexión con aquellos aspectos que “debemos” de dar. Trabajando por proyectos siempre podremos sacar adelante sus inquietudes y hacer del aprendizaje algo significativo y experimental, dónde el niño disfruta de todo el proceso.
… y eso es lo más importante…

lunes, 18 de abril de 2011

Profesores tecnocráticos


Esta escena no es tan lejana, como me hace ver Frato en la viñeta.
Y digo esto, porque yo como alumno de primer grado de la carrera de Educación Infantil, tuve una experiencia similar con una actividad que se realizó en clase. Una de mis compañeras ante un actividad que se mando hacer, dónde por fin se nos dio libertad (no había ningún guión o plantilla dónde desarrollarlo), ella empezó a preguntar “pero… ¿qué elijamos nosotros?,  ¿cómo se hace?”
La pregunta se empezó a repetir por toda la clase, la gran mayoría de mis compañeras y compañeros no sabían que realizar ante la propuesta de la maestra. También es verdad que esto ocurrió, porque nuestra “querida instructora” (le digo instructora, porque es “de las antiguas” en el estilo de enseñanza y creo que el nombre de profesora o doctorada le viene muy, pero que muy grande) nos trata de las maneras más tecnocráticas que he visto en mi vida. Somos setenta alumnos, todos sentados, unos detrás de otro y simplemente tenemos que copiar lo que esta mujer dicta, porque en esto consiste esta clase, en un dictado de una hora.
La suerte es que con la edad y la experiencia buscamos estrategias para que no todos estemos copiando lo mismo y resoplando cada vez que terminamos un párrafo.
Mis compañeros y yo compartimos los apuntes y así sólo copiamos uno cada día, así cada día de dictado el otro u otros pueden aprovechar para realizar algo que si sea de nuestro interés.  Por ejemplo, ahora mismo, mientras esta mujer está aquí hablando, hablando y sin parar de hablar, yo aprovecho para realizar mi crítica de esta viñeta y denunciar que a día de hoy, a niveles de universidad, esta viñeta refleja no una sola realidad de la primaria, sino a todos los niveles de la enseñanza.


Uno de los problemas está siempre en la dificultad que muestran algunos docentes en ponerse al mismo nivel que sus alumnos, siendo a veces incapaces estos de igualarse a ellos y realizar un aprendizaje entre todos, contando con la participación del niño y teniendo en cuenta sus ideas, opiniones y formas de realizar las cosas.
Porque si privamos de la libertad, creatividad y motivación para la enseñanza a los niños, lo único que vamos a conseguir es hacerlo más “inútil”, haciendo que la realización de sus tareas y trabajos, se conviertan en un suplicio para el infante.
No debemos de construirle el camino al niño de su aprendizaje, nuestra labor sólo está en poder ayudarle y guiarle por su camino propio y personal. El niño desarrollará mayores capacidades de autonomía y ganará confianza en sí mismo.
Por eso he querido utilizar el ejemplo de una de mis profesoras de universidad, que “en teoría nos enseña a enseñar” y lo hace de la misma manera que se refleja en la viñeta, consiguiendo así que seamos el niño frustrado del final de la viñeta cuando tengamos que ponernos delante de los más pequeños.

El mundo ¿es mierda?


Todo en este mundo es una mierda, así lo cree el niño y si es así, es porque todo lo que hace el niño, toca o prueba está prohibido… es caca.
Sólo conseguimos que el niño, le coja asco a este mundo que lo ve lleno de mierda y donde, haga lo que haga, el adulto estará ahí para advertirle de aquello que no debe tocar o hacer.

El niño experimenta y descubre todo su alrededor, de la mejor manera posible, por medio de sus sentidos. El contacto directo con todo lo que le rodea le ayuda aprender que es cada cosa y ellos por si solos, serán capaces de discriminar que se puede o no coger, que se puede llevar a la boca.
El adulto debe de ayudar y cuidar que el niño no corra peligro en aquello que toca o se mete en la boca, pero sólo eso. Guiándole y explicándole el porque no se debe coger eso o no puede comer tal cosa, ayudaremos a los pequeños a diferenciar y a categorizar.
Nuestra tarea como adultos es ayudar al niño a descubrir su mundo, pero siempre dejándole a los infantes ese pequeño espacio,personal y privado dónde se encuentra él solo con su mundo.

domingo, 10 de abril de 2011

Persuasión, Manipulación y Poder de la Publicidad.

Juguetes imaginados


Una escoba se convierte en su caballo y la gorra del abuelo pasa a ser su casco guerrero para protegerse de las piedras que caen por la ladera del castillo, a donde va en busca de la “llave mágica” que está en el cofre custodiado por un gigante que duerme plácidamente y que no debe despertar si quiere conseguirla.
Para ello se quitará sus botas de acero (zapatillas de estar por casa), para no despertarlo (al gigante), llegando así a la mesita de noche de su padre, dónde está tan preciado tesoro.
Lo había conseguido, tenia las llaves de la tienda de papá, la cual abre una tienda de “chuches” y por eso es mágica la llave, porque abre un lugar lleno de sabores y olores.



Los niños no necesitan de materiales perfeccionados, elaborados y comprados en la juguetería (o el chino), para poder jugar e inventarse sus historias...
Con estas viñetas estamos dándoles, desde “nuestro cariño” (porque queremos lo mejor para nuestros niños), valores acerca del consumismo.
El niño por tener mejores juguetes, no significa que vaya a disfrutar más, más bien suelen tener un efecto contrario. Los juguetes suelen frenar la imaginación del niño, ellos se adaptan al juguete y entienden sus límites.
El caballo de verdad, de madera, le proporcionará nuevos movimientos motrices, pero no le permitirá avanzar por casa. 


El punto más negativo de este tema es el aspecto consumista, nuestra sociedad tiene un gran problema en este sentido y regalándole al niño espadas nuevas cuando la anterior estaba perfectamente y comprándole juguetes para cada cosa, sólo conseguiremos que el pequeño aprenda que tiene que comprar y comprar, para abarcar el mayor número de objetos para poder realizar su vida, pudiendo hacer así, más cosas.