La escuela del sistema, es la escuela de la obligación dónde todos deben acudir, dónde no se tiene en cuenta de qué contexto viene cada niño, ya que en esta escuela no existe las adaptaciones hacia los niños, sino que son los niños los que se adaptan a ella.
En esta maquina de la enseñanza, que es la escuela, no se adaptan a las diferencias, a la diversidad y todos serán tratados de la misma manera y donde la diferencia en vez de ser un beneficio dónde poder sacar tantos y tantos conocimientos de cada uno de los niños, se convierte en las barreras del progreso, en la diferencia con aquellos que pudieron adaptarse a tiempo y entrar en este maravilloso sistema. Estos que son rechazados son los “residuos” que serán considerados el día de mañana como los ignorantes y formaran aquella clase diferenciada y retrasada.
Aquellos adaptados, por desgracia, serán heterogéneos, perdiendo el poder de las diferencias y todos buscarán su propio interés, lujo y bienestar. Porque este sistema no enseña otra cosa que no sea la lucha de ser superior a tu vecino, mirar por encima del hombro a tu amigo y tener más poder que tu hermano.
En esta escuela todo esta programado, pasando por un criterio de selección de contenidos a enseñar y como deben ser enseñados. Los maestros deben de conocer su papel y aquel que se salga de la línea tiene el riesgo de ser señalados por sus compañeros “acomodados” y será tachado como el “raro” que piensa que un mundo diferente es posible, corriendo el riesgo incluso, de perder su puesto de trabajo, porque el sistema ha enseñado a la perfección que aquel que es diferente es malo para los demás y por lo tanto debe de “desaparecer” de aquel lugar.
Los maestros son las marionetas del sistema los cuales “inyectarán” la educación y formación para el sistema gobernante, para que así no den lugar a los “desviados” que pueden poner en peligro la estabilidad del sistema, proponiendo ideas fuera de esta fábrica de alineación y que puede hacer que el rebaño despierte y salga a la calle todos unidos contra este sistema…
Pero eso sólo, son utopías.

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