Una escoba se convierte en su caballo y la gorra del abuelo pasa a ser su casco guerrero para protegerse de las piedras que caen por la ladera del castillo, a donde va en busca de la “llave mágica” que está en el cofre custodiado por un gigante que duerme plácidamente y que no debe despertar si quiere conseguirla.
Para ello se quitará sus botas de acero (zapatillas de estar por casa), para no despertarlo (al gigante), llegando así a la mesita de noche de su padre, dónde está tan preciado tesoro.
Lo había conseguido, tenia las llaves de la tienda de papá, la cual abre una tienda de “chuches” y por eso es mágica la llave, porque abre un lugar lleno de sabores y olores.
Los niños no necesitan de materiales perfeccionados, elaborados y comprados en la juguetería (o el chino), para poder jugar e inventarse sus historias...
Con estas viñetas estamos dándoles, desde “nuestro cariño” (porque queremos lo mejor para nuestros niños), valores acerca del consumismo.
El niño por tener mejores juguetes, no significa que vaya a disfrutar más, más bien suelen tener un efecto contrario. Los juguetes suelen frenar la imaginación del niño, ellos se adaptan al juguete y entienden sus límites.
El caballo de verdad, de madera, le proporcionará nuevos movimientos motrices, pero no le permitirá avanzar por casa.
El punto más negativo de este tema es el aspecto consumista, nuestra sociedad tiene un gran problema en este sentido y regalándole al niño espadas nuevas cuando la anterior estaba perfectamente y comprándole juguetes para cada cosa, sólo conseguiremos que el pequeño aprenda que tiene que comprar y comprar, para abarcar el mayor número de objetos para poder realizar su vida, pudiendo hacer así, más cosas.


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