jueves, 31 de marzo de 2011

Por favor, no educar para las diferencias


Porque nos empeñamos en marcar la diferencia, porque somos nosotros mismos los que establecemos esas barreras que nos hacen la vida más difícil, porque naciendo libres y naturales, aceptamos ponernos nada más que obstáculos en la vida y no sólo a nosotros, sino a todos. Nada más nacer, a los más pequeños que acaban de llegar, ya estamos poniéndole esa diferencia con los colores, juegos, juguetes, cuentos e incluso canciones.
Y… ¿por qué?, porque así se le antojó la historia, de catalogar a la mujer, a la niña, como el sexo débil, aquel sexo que sólo podía aspirar a cuidar de una casa, de sus hijos y tener la comida puesta a la hora de vuelta de su marido.

Nosotros futuros docentes tenemos mucha fuerza para poder eliminar esas diferencias, porque si nos comportamos como la madre de la viñeta, estamos clasificando, limitando, diferenciando y eso sólo llevará a establecer los límites desde la infancia y saber desde ese momento hasta donde puede llegar, por el simple hecho, de haber nacido mujer.

¿Cómo podemos solucionarlo?
Es bastante sencillo, sólo necesitamos eliminar mentes retrogradas y el machismo de nuestros días y, lo más fácil de nuestra tarea es que los destinatarios, son un folio en blanco, libre de prejuicios, que no entiende de diferencias, sólo los adultos serán los culpables que un niño de 5 años pudiera decirle a su amiga que no puede hacer “tal cosa” porque es mujer.

Pero si alguien tiene fuerza para quitar de raíz el machismo, es la propia mujer. Os tenéis que hacer querer, no conformaros, no siendo sumisas, no aceptando las reglas que “el macho alfa” quiere mantener para seguir teniendo su reinado, dónde la mujer es su criada. La madre de la viñeta, es la que impide jugar a los “vaqueros e indios” y es ella la que acepta esa diferencia, aún sabiendo lo que le va a limitar.
Sois ustedes las mujeres, aquellas que tuvisteis “cojones” para sacar este país adelante cuando lo tuvo más difícil, en aquellos años de guerra, las que cuidabais y llevabais adelante toda la familia. Con esa lucha diaria contra todo, la pobreza, la soledad, el machismo y siempre pensando, cómo poder llegar a fin de mes y que nunca les falte el pan a sus hijos.



Los adultos nos empeñamos en salvar esos fallos después, con campañas de igualdad, con números de atención al maltrato (cosa que me parece correcta y por desgracia, muy necesario) pero quizás deberíamos de pensar el ¿por qué? se llega a esa situación. Quizás una educación  por parte de todos los estamentos de la sociedad, que no marque esas limitaciones a lo que ellos consideran diferentes (mujeres, inmigrantes, etc.), sean los culpables de esos futuros machistas, maltratadores, racistas…

Debemos educar para la igualdad, sin menospreciar o crear diferencias por el simple hecho de que otra persona sea mujer, africano, chino, síndrome down, autista… porque seamos como seamos, tengamos las excepcionalidades que tengamos, por encima de todo somos todos PERSONAS.


No hay comentarios:

Publicar un comentario