Si es que a mí eso... no me gusta, porque yo ayer con mi primo vimos en el parque un perro escarbando y en el “boquete” que había hecho, apareció ¡una moneda! Pero no era un euro “ni ná de eso” por lo visto dijo el abuelo de Luis, que estaba allí por el parque que aquella moneda de plata eran ¡25 pesetas! y nos dijo que antes de estar los euros había una moneda más fina que la de ahora y por lo visto se llamaban pesetas. También nos dijo que si la peseta volviera no habría esto de la crisis que tanto preocupa a mis papás… en fin que, querido maestro, yo no sé lo que es un sumando.
Tenemos que luchar por una educación basada en los intereses del niño, partiendo de sus ambiciones. No quiero decir que nos olvidemos de toda las normativas vigentes que regulan el sistema educativo, nada de eso, si realmente queremos, trabajamos y conseguimos motivar a los niños podemos abarcar todos los aspectos que aparecen en el currículo, así, guiando a los niños por medio de sus intereses podremos llegar a todos esos conceptos y contenidos.
No existe otra forma mejor que un aprendizaje constructivista, dónde nosotros seamos los que nos adaptemos a cada niño, escuchándolos y haciendo que cada una de las diferencias entre ellos sea un instrumento valiosísimo para utilizarlo en clase y valernos de ella para poder enriquecernos entre todos.
Debemos ofrecer a los pequeños un aprendizaje cercano y significativo donde el niño haga de ese aprendizaje algo suyo y se entusiasme. Un aprendizaje que pueda disfrutarlo y no le suponga un trauma o dificultad que superar porque el sistema educativo así lo exija.
Por favor, luchemos por una educación construida, teniendo en cuenta siempre al más pequeño y dándole las oportunidades de disfrutar con este maravilloso proceso de desarrollarse como persona, ya que a nosotros por desgracia (por lo menos una gran mayoría) nuestra educación tecnocrática nos la arrebató.

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